Actualmente, la mayor parte del azúcar
que se vende como azúcar moreno es simplemente azúcar
blanco (refinado) al que se le ha añadido extracto de melaza.
Este le otorga su color y sabor particular, así como ínfimas
cantidades de vitaminas y minerales que, desde el punto de vista nutricional,
no tienen importancia, ya que serían necesarios consumos desmesurados
de azúcar moreno para que estos otros componentes se ingirieran
en cantidades relevantes.
En el proceso de refinamiento, el alimento
es separado en sus partes componentes, con lo que se desechan algunos
de sus nutrientes complementarios. Es una práctica que cada
vez está más extendida en la industria de alimentos,
tales como el arroz, el pan, la pasta, etc.
Por tanto, el azúcar moreno que se comercializa es muy inferior
a la melaza en cuanto a contenido mineral, y su valor nutritivo es
tan solo ligeramente superior al del azúcar común.
El auténtico azúcar moreno es
el llamado azúcar crudo, que se obtiene por cristalización
del jugo de caña de azúcar sin procesar ni refinar,
y entonces se lo puede calificar de azúcar integral con toda
propiedad. Cuando está minimamente refinado con el fin de eliminar
las impurezas y la suciedad, se le llama azúcar turbinado.
Ambos son ricos en minerales, aunque no tanto como la melaza.
Por tanto, la elección de uno u otro
tipo de azúcar para el consumo debe depender únicamente
del gusto personal del consumidor y no tanto de unas virtudes nutricionales,
en este caso, exageradas.